miércoles

noche

Por cierto, imaginé que me abrazabas.
Dejé de llorar
y así
me pude dormir.


El reduccionismo etéro / yo ya voy por el tercero

Este es un easter egg de la entry 1600.

Terrícolas.
Retocando una entrada viejota me doy cuenta de este tema olvidado: el reduccionismo etéro.

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Entry-Journal N° 1601

Me recuperé de llorar por mi ya-no-pareja, me prendí un pucho y la pesé. Le puse modo pantalla nocturna y la edité toda la entrada sobre camperita rompeviento.
Me leí todo el aspaviento de puberta desconsolada y me sonrojé algo, pero lo que me detuvo es verme nombrando ese "concepto" sin ningún tipo de desarrollo.
¿Le atribuyo eso a estar llorando como gila? Pues claro. Pero no deja de ser una incompetencia.
Especialmente porque hace poco volví a hablar de esto con Agus Miamor y estábamos impactadas de cómo todo vuelve a lo mismo. ¿Qué queremos?
Y esto no es una columna de NY Star hecha por Carrie Bradshaw pero no puedo evitar preguntarme.
Le pasó a Agus, me pasó a mí. Seguramente a tú, a ti y a tu vieja la que está ahí. El abandono.
A Carrie con un post it, a algunos con un té y a mí con un mensaje de WhatsApp.
Pasa algo muy extraño cuando un chabón deja a una mujer en banda.
Le da una razón y es no querer lo mismo y después cuando preguntás qué es lo que querés según ellos la respuesta es dos cosas. Excluyentes.
a) noviazgo
v) garche

ha: relación monogámica entre hombre y mujer
be: cojo y desaparezco fium

No voy a negar que la visión de la existencia así y/o forma de vinculación es simple y así ergo divina. Pero...

Ese binarismo no sé... Huele a binarismo y aunque prefiera el gris, se me hace raro. Yo nunca pensé así.
Tal vez sea mi locura pero no meto a los conocidos en categorías. Cada relación es francamente única. Pero no por especial. Porque no existe. Hasta que se construye entre los involucrados. Y no sé yo si con vos me cojo y me esfumo o ni eso. O si nos enamoramos, te embarazo y nos casamos y enviudás. O ni eso.

¿Hacemos la de Thelma y Louise? gg

¿Cómo saberlo? Lo vamos viendo.
Voy a tu casa. Te veo en un bar. Inventamos un chiste. Me acariciás la cabeza.

Se verá en el momento. ¿Nos vamos a determinar a comportarnos según el estándar del hacia dónde? ¿Emular y seguir más o menos los pasos de un camino predeterminado que tiene dos desenlaces? ¿Garchar una vez o casarse son las únicas posibilidades entre humanos de distinto sexo y heterosexuales?
Igual supongo que los amorlibrenses se nos están aventajando a los otros mortales en este sentido, con eso de la responsabilidad afectiva.
Me enseñó El Egresao que hay que definir qué hacemos y hasta dónde queremos llegar para no lastimar al otro. Que no se cree expectativas falsas, que no se desilusione. Blá.
Yo le dije: divirtámonos hasta aburrirnos.
Hoy me parece que salió bien hacerlo así. Conocer al egresao me llevó a sacarme el miedo de decirle a quien quiero que quiero estar con él. Funcionó para mí.
¿No podemos jugar siempre a eso? Nos divertimos hasta aburrirnos.
Vamos viendo.
No es necesario que me busques hasta coger y después desaparecer porque creés que quiero eso.
No es necesario que cojamos bello y me pidas casarme en matrimonio.
Preguntame.
Si yo quiero jugar, te invito.

Yo siempre quiero jugar.

Estos etéros no. Válgame.
Hay que enseñarles a jugar a uno por uno.




Hagamos cadena de favores.

¿Dale?



lunes

2:01

Mientras pienso mis posibilidades, me levanto del piso y me siento en el baúl. Me toco la pierna y hay dos picaduras de pulga. Forman una línea. Con otra línea de prurito un triángulo, y así y así.
Me siento como indio mientras se prende la computadora y me asaltan tres focos de picazón más. Dorso del pie izquierdo, bajo el primer dedo. Talón pie derecho... Me rasco. No, no son tres. Son dos.
Dos puntos. Una línea. Dorsos. Una punta y la otra.
Y el otro.
El Cheto se asustó cuando me acosté en el piso.
Ladró como queriendo despertarme.
Ahora me pica la muñeca. Me acaricio y tengo sucio. Miguitas. Tierra. Me tomo lo que quedaba de jugo de manzana. Pienso en bajar y ser abrazada.
Sería inútil.
Tan inutil.


viernes

Borralo

Tenemos que hablar de cómo hacen lo que quieren con nuestros cuerpos.
Ahora, mientras saboreo mis mocos. Ahora, mientras me cae una gota por arriba del labio. Ahora, mientras no puedo respirar ni pensar ni escuchar ni evadir ni mirarte porque mi cuerpo se inclina hacia adelante, forzado por llorar.
No puedo imaginar que estoy en otro lugar, en un lugar mejor, en lugar feliz, no, solamente la saliva de él en algún lugar de mi boca, desparramada, su lengua entrando, saliendo, marcado un camino de la puerta a la entrada sin salida. La puerta que nadie abrió.
Una puerta que siempre está abierta si le dan una patada. Se desacomoda, se desangra. La envuelven. Un revoltijo de odio de saber de posesión, de amor a nada, de ganas.
Esta gente solamente te agarra, te marca. La boca fría, la saliva adentro, en mi lengua se siente, todavía. Frío. Todo frío. Contra el paladar blando, siento, el frío. Horrible. Frío. Horrible. La lengua entrando moviendo. La baba.
Helada y vomito. Voy al baño, respiro, vomito. Sale mi saliva mas no sale ninguna otra.
Vomito de nuevo. Escupo. Pienso. ¿Cómo hago? ¿Cómo me la saco de adentro?
Sigo escupiendo. Dejo burbujas en la bacha del baño y veo. Sé, que va a quedar ahí por un largo tiempo. Hasta que la vuelva a ver.
Y me veo. Cómo me dicen algo, me llevan, a un lugar, me hablan, me preguntan y mientras respondo, eso. Un beso. Me paralizo. No entiendo.
No entiendo.
¿De dónde?
Yo no lo miré a los ojos.
Yo no le hablé con amor.
Solamente me agarra pone su cara frente a mi cara.
No es mi cuerpo. No es mi boca. Es nada mío. Un lugar, solo un lugar. Donde mirar, tocar.
Depositar.
Energía sexual, interés por descargar, agarrarme. Hacer
Voy a seguir vomitando, mientras sigo pensando. Dónde aparece mi voluntad.
Dónde está mi lucha.
Si lo tengo bien aprendido.
Me llevan me agarran me meten la lengua en la boca.
No sé qué hacer más que quedarme quieta.
Entendiendo. No pudiendo. Cómo llegamos a esa situación si nunca fuimos.
Entonces veo.
Mientras amo. Mientras lloro. Mientras me coso los mil retazos.
Solamente puedo creer que la próxima vez voy a poder reaccionar.

noche

Por cierto, imaginé que me abrazabas. Dejé de llorar y así me pude dormir.