martes

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Mi vida siempre se basó en encontrar razones para vivirla.
Cuando dejé de "ser chica" me di cuenta de esto. Y desde ese momento que lo tengo presente.
Seguro en algún momento cuando tenga cierta edad algo más avanzada pueda ponerlo de manifiesto. Pero estoy casi segura ahora (que me parece no es el momento para afirmarlo) de que mi vida se puede dividir en etapas con meseta, clímax y final con retorno a meseta.
Las mesetas son los períodos en donde las razones para vivir me las olvido por completo. Por ahí aparece alguna razón que parece serlo, pero después de unos días, u horas o incluso segundos, deja de serlo.
Es la etapa en donde prefiero estar muerta por sobre todas las otras cosas.
Y no es que sea por algo o alguien en especial. Es que nada más no me acuerdo de los motivos que tenía para seguir viva.
Puede parecer complejo.
Puede ser insultante para las personas que me rodean.
Pero realmente no lo es. Es una cosa mía. Yo me olvidé.
Sí, olvidar cosas elementales de ese calibre es bastante choto. Tell me about it.

Estoy en momento de meseta.
Hace un tiempo dejé de comer para poder acercarme a la muerte, pero no funcionó. Mi cuerpo tolera muy bien no comer y ni siquiera perdí el período.
Justo cuando mis ayunos eran más prologandos, padre y madre empezaron a vivir en mi casa. Así que eso se cortó de forma definitiva.
Más de dos días no dejé de comer. De hecho mi conciencia de enfermedad me hizo obligarme a comer para justamente no morirme.
Un loop interminable en donde quiero morir pero no me dejo.
Y no me dejo porque tengo internalizadas en mí a todas las personas que voy a molestar si me muero.
Por eso no me maté.
Es por definición.
Nunca voy a hacerlo.


Lista de razones para vivir:

1) Mandarinas muy frías (30-05-17)

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